Leyenda corta del Hotel Igloo

Leyenda corta del Hotel Igloo
Leyenda corta del Hotel Igloo

Igloo City en Cantwell, Alaska, es una construcción tan grande que se puede ver desde los aviones que pasan a 30,000 pies en el aire, la estructura está hecha principalmente de hormigón, y tiene cuatro pisos de alto. En el exterior luce realmente como un iglú, pero por dentro jamás se terminó, a pesar de que a pasado por varias manos, nadie a podido concluir esta tarea, por lo cual hay una población humana de cero, mientras que sus únicos habitantes son animales salvajes y uno que otro espíritu.

El complejo fue creado en 1970 con la intención de servir como hotel y centro de operaciones en la nueva y próspera ciudad de Cantwell. Su forma de Iglú gigante fue concebida tratando de imitar la tradición inuit, lo cual en ese momento parecía una gran idea para un sitio turístico, sobre todo porque quedaba en medio de las dos ciudades más grandes de Alaska; Anchorage y Fairbanks, a 200 millas de cada uno. Sin embargo, el edificio no cumplió con los códigos de construcción de la época. Demolerlo significaba un gasto exorbitante, así que terminó abandonado a los elementos de Alaska, logrando permanecer de pie durante cuatro décadas en la autopista George Parks Highway.

Aunque actualmente podría ser más fácil cumplir la normativa, el deterioro que ha sufrido la obra es tan grande que una renovación seria muy costosa y parece que esto no es un negocio viable, pues en el último censo la ciudad tenía una población de 222, lo cual indica como es en este momento la vida en ese rincón de Alaska.

En este momento el hotel está lleno de animales salvajes como: osos, lobos y alces que usan el iglú para refugiarse; sus paredes han sido atacadas por los amantes del grafiti. Lo mencionado anteriormente, aunado con el hecho de encontrarse tan lejos de la civilización, en un entorno montañoso, rodeado por profundas capas de nieve, y disfrutando de un silencio casi sepulcral lo convierten en un sitio sereno pero inusual, que ha inspirado un par de leyendas cortas, en las que se asegura que, por las noches, pueden verse dentro de él algunas luces de colores, además, de una mujer que se asoma por las ventanas.

Aunque el lugar este abandonado, estos relatos atraen mas visitantes de lo que se hubiera esperado.

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