Leyenda corta del Castillo Bedlay

Si alguna vez has pensado en tener una exquisita propiedad, al estilo de grandes personajes de la historia, ponerte a la par de reyes y princesas, tal vez la oportunidad de conseguirlo no esté tan fuera del alcance como siempre lo has creado, pues cada vez son mas los inmuebles que se venden por cantidades aparentemente ridículas solo por el simple hecho de estar encantadas.

En Escocia, existe una fortaleza de este tipo y es conocida como el Castillo Bedlay, construido en 1580 por Lord Robert Boyd IV y ampliado numerosas veces hasta la fecha.

Según las leyendas sobre este lugar pesa la maldición del espíritu del Obispo Cameron, un hombre que encontraron muerto en un lago cercano en el año de 1350, y que desde el momento en que se levantó el inmueble él mismo se invitó a pasar convirtiéndose en el primer inquilino, aunque tuviese que venir desde el más allá para habitarlo.

Los testigos de las andanzas de esta entidad fantasmal han sido las personas que habitaron la propiedad en distintas épocas, por lo cual lo testimonios reunidos son bastantes, mismos que aseguran que el espectro del Obispo no se conforma con aparecer ante ellos, sino que los tortura con escalofriantes gritos a cualquier hora del día o de la noche.

El miedo y molestia de las personas a este fantasma fue tanto que para 1800 lograron conseguir que se realizara un exorcismo, sin éxito alguno, pues su alma siguió penando y cada vez con mayor fuerza como si el hecho de querer echarlo de un lugar que consideraba suyo le hubiese molestado.

La fortaleza es muy bella, pero todos esos detalles que le dan hermosura, también se convierten en un elemento tétrico que aviva la leyenda de lugar embrujado. Se encuentra en medio de un frondoso bosque, sus habitaciones son amplias y antiguas, ambientadas al estilo medieval, todo lo que hay dentro corresponde también a esta época.

Lo mejor de todo es el precio, un castillo medieval propio por 778.959 dólares, un precio mus accesible para una propiedad de este tipo, eso sí, hay que lidiar con el Obispo fantasma, porque al parecer se cree el dueño de todo.

Leyenda corta del Hotel Igloo

Leyenda corta del Hotel Igloo
Leyenda corta del Hotel Igloo

Igloo City en Cantwell, Alaska, es una construcción tan grande que se puede ver desde los aviones que pasan a 30,000 pies en el aire, la estructura está hecha principalmente de hormigón, y tiene cuatro pisos de alto. En el exterior luce realmente como un iglú, pero por dentro jamás se terminó, a pesar de que a pasado por varias manos, nadie a podido concluir esta tarea, por lo cual hay una población humana de cero, mientras que sus únicos habitantes son animales salvajes y uno que otro espíritu.

El complejo fue creado en 1970 con la intención de servir como hotel y centro de operaciones en la nueva y próspera ciudad de Cantwell. Su forma de Iglú gigante fue concebida tratando de imitar la tradición inuit, lo cual en ese momento parecía una gran idea para un sitio turístico, sobre todo porque quedaba en medio de las dos ciudades más grandes de Alaska; Anchorage y Fairbanks, a 200 millas de cada uno. Sin embargo, el edificio no cumplió con los códigos de construcción de la época. Demolerlo significaba un gasto exorbitante, así que terminó abandonado a los elementos de Alaska, logrando permanecer de pie durante cuatro décadas en la autopista George Parks Highway.

Aunque actualmente podría ser más fácil cumplir la normativa, el deterioro que ha sufrido la obra es tan grande que una renovación seria muy costosa y parece que esto no es un negocio viable, pues en el último censo la ciudad tenía una población de 222, lo cual indica como es en este momento la vida en ese rincón de Alaska.

En este momento el hotel está lleno de animales salvajes como: osos, lobos y alces que usan el iglú para refugiarse; sus paredes han sido atacadas por los amantes del grafiti. Lo mencionado anteriormente, aunado con el hecho de encontrarse tan lejos de la civilización, en un entorno montañoso, rodeado por profundas capas de nieve, y disfrutando de un silencio casi sepulcral lo convierten en un sitio sereno pero inusual, que ha inspirado un par de leyendas cortas, en las que se asegura que, por las noches, pueden verse dentro de él algunas luces de colores, además, de una mujer que se asoma por las ventanas.

Aunque el lugar este abandonado, estos relatos atraen mas visitantes de lo que se hubiera esperado.

La maldición de la princesa Amon-Ra

La figura de la momia representa un monstruo clásico que se adoptó hace tiempo junto a otras criaturas extrañas que poco a poco vamos adoptando como iconos de terror, pero a diferencia de otros de estos seres cuya descripción parece una exageración o invento, la existencia de la momia es fácilmente comprobable, y los referentes históricos que nos vienen rápidamente son las de origen egipcio.

Hace ya cientos de años que los arqueólogos investigan sobre ellas, y realizan expediciones solo para encontrar estos cadáveres embalsamados que son muy importantes para la historia, pero a la par de todos los descubrimientos que se han hecho, también salió a la luz un hecho inquietante que hasta el día de hoy no se pueden afirmar o negar con certeza; se trata de las maldiciones que se dice acompañan a las momias egipcias y que recaen sobre aquellos que profanen sus tumbas.

El caso que conoceremos hoy es el de “La sacerdotisa maldita”, una princesa que hoy se conoce como “Princesa de Amon-Ra”. Esta mujer vivió alrededor del año 1,500 antes de Cristo. Al morir, como dictaba la costumbre, su cuerpo fue embalsamado y puesto en un hermoso sarcófago de madera para trasladarse luego a una cripta en Luxor, junto a la ribera del Nilo.

Ahí permaneció apacible por unos tres mil años, hasta finales de 1890, cuando cuatro jóvenes adinerados ingleses fueron a las excavaciones que se realizaban en el lugar. Ahí pudieron ver el hermoso sarcófago apenas salido de la cámara mortuoria por lo que de inmediato empezaron a hacer ofertas hasta que uno de ellos ofreció tanto dinero que los demás no pudieron superar. Al saberse ganador hizo que la reliquia fuera trasladada inmediatamente a su hotel, pero horas mas tarde, el chico se internó en el desierto y se perdió en sus arenas para siempre.

El día siguiente otro de los muchachos perdió el brazo después de que le dispararon accidentalmente; los dos restantes alcanzaron a volver a Inglaterra, sin embargo, uno de ellos descubrió que estaba en la ruina y el otro cayó tan enfermo que terminó inutilizado y pasó el resto de sus días vendiendo cerillas para sobrevivir.

Pasados tales infortunios, el sarcófago siguió regando la desgracia de camino a Inglaterra, al nuevo dueño se le lesionaron tres parientes en un accidente de coche y su casa ardió en llamas, por lo cual prefirió donar la pieza maldita al Museo Británico y nuevamente su poder no se hizo esperar, mientras estaba en el camión, este se encendió solo y atropelló a una persona, además un operario se rompió la pierna y el otro murió a los pocos días atacado por una enfermedad desconocida.

Finalmente, cuando el sarcófago llegó a la sala egipcia del museo, empezaron a escucharse golpes y sollozos provenientes del ataúd de madera. También se movían otras piezas de la exhibición y un guardia fue encontrado muerto en circunstancias inexplicables, por eso sus compañeros renunciaron al trabajo y el equipo de limpieza se negaba a pasar cerca de la momia.

La pieza entonces fue enviada al sótano para evitar problemas, pero la maldición no se detuvo, uno de los conservadores murió y su ayudante enfermó de gravedad.